“Mujer Rural ’26”: El despertar tecnológico y el liderazgo ético en el campo Iberoamericano

LIMA – En un esfuerzo sin precedentes por cerrar la brecha digital y de género en el sector agrario, se ha consolidado el programa internacional “Mujer Rural ’26”. Tras una reunión de coordinación celebrada en Lima los días 11, 12 y 13 de marzo de 2026, esta iniciativa se posiciona como el eje transformador del campo en América Latina y el Caribe, integrando la inteligencia artificial con el conocimiento ancestral.
Una Red Global con Impacto Territorial
Impulsado por la Metauniversidad IRA FAO, el programa articula una red robusta compuesta por 36 universidades de la región y España —con la participación destacada de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM)—, además de 44 organizaciones empresariales.
Esta estructura no es solo teórica; cuenta con tres «laboratorios vivos» operativos en Ecuador, Perú y República Dominicana, diseñados para que la innovación ocurra sobre el terreno. La visión del proyecto se sostiene sobre tres pilares fundamentales: el emprendimiento femenino como motor de la economía rural, un liderazgo ético que fundamente la gobernanza y la inteligencia artificial como la herramienta definitiva de transformación.


Saberes Ancestrales y Alta Tecnología
Uno de los aspectos más innovadores del programa es la integración de la IA con la sabiduría tradicional. El objetivo es lograr una mayor equidad y eficacia en los sistemas agroalimentarios sin perder el respeto por la cultura local. Esta filosofía se nutre de experiencias ya consolidadas en la región:
- México: La cooperativa «Guardianes de Saberes y Sabores» en Puebla lleva una década rescatando cultivos tradicionales y visibilizando a las cocineras de Calpan.
- Perú: En Puno, la Coordinadora de Mujeres Aymaras agrupa a 300 emprendedoras que llevan artesanía de alta calidad al mercado global.
- República Dominicana: COOPTIORDOM impulsa la agroecología y el trabajo comunitario como vía hacia la sostenibilidad.
El Caso de Éxito: Café con Textura de Mujer
Colombia aporta uno de los ejemplos más tangibles de industrialización con rostro humano. La asociación Amcecafé, integrada por 123 mujeres campesinas en Risaralda, ha logrado tecnificar su labor gracias a una inversión de 680 millones de pesos (aproximadamente 160.324 €) gestionada a través de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR).
Hoy, estas mujeres cuentan con un laboratorio de cata y torrefacción, además del centro de experiencias «Flora Coffee». «Este proyecto ha significado mucho, porque somos mujeres empoderadas alrededor del café. Empezamos de cero y hoy estamos mejor», afirma Amparo Cardona, una de las participantes.
Hacia una Nueva Ruralidad
Las lecciones extraídas en Lima subrayan que el impacto del emprendimiento femenino trasciende lo económico, mejorando directamente la salud, la educación y el bienestar de las comunidades rurales. La universidad, en este contexto, deja de ser una torre de marfil para convertirse en un agente activo que resuelve problemas reales del territorio.
El programa «Mujer Rural ’26» no solo busca modernizar el campo; busca una «nueva ruralidad» donde la mujer sea la gestora y motor económico, utilizando la tecnología para potenciar su compromiso individual y colectivo. La metauniversidad se erige así como un espacio esencial para unir a la academia, la empresa y la sociedad civil bajo un propósito común: un desarrollo más justo, sostenible y profundamente humano.





