Opinión

Solo pienso en ti

Y él le dibuja en un papel algo parecido a un corazón. Solo pienso en ti. Esta hermosa canción nació de una historia real de dos personas con discapacidad intelectual en un centro que la Fundación Promi tiene en Cabra (Córdoba); los dos jóvenes defendieron su amor hasta ganarse el derecho a vivir juntos por encima de todas las trabas legales y sociales que encontraron en 1978. Su autor fue Víctor Manuel, pero podrían haber sido mis tres vecinos a la derecha de este artículo.

La redefinición de lo público y el rol de una sociedad civil cada vez más empoderada, apuntan hacia la devolución de algunos servicios públicos a los ciudadanos a través del tercer sector. Savasque afirmaba que la palabra gobierno proviene de una voz griega que significa llevar el timón. La tarea de gobierno consiste en llevar el timón de la nave, no en remar. Prestar servicios es remar, y el gobierno no es muy bueno remando. Recordemos a Ulises en la Odisea, atado al mástil de la nave, escuchando los cantos de las sirenas: él marcaba el ritmo y el rumbo, y sus compañeros en equipo remaban. Gobernar es el arte de marcar directrices. Pero ese gobernar requiere de un equipo, dentro o fuera de la institución, un equipo, no de administradores, sino de miembros de la sociedad civil, que quieran poner su “granito de arena” para mejorar el rumbo de la nave y de todos los pasajeros, especialmente los más vulnerables.

Por eso, el trabajo de Juan Antonio Segura, Pedro Martínez y Rosa Cano (tres actores con más impacto real en la sociedad murciana que muchos políticos circunstanciales) pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia nuevas formas de relación entre los diferentes actores y sectores que componen lo que llamamos Estado del Bienestar. Como dicen mis amigos de Fundación CEPAIM, hablamos de responsabilidad social, de alianzas público-privadas para la inclusión desde la innovación. Como sugiere Michalel Porter – Escuela de Negocios de Harvard- las empresas están en una excelente posición para abordar los problemas sociales, porque pueden abordar las necesidades insatisfechas de la ciudadanía y al mismo tiempo generar salarios y dinero para las políticas públicas a través de los impuestos.

Una buena ocasión para el empresariado murciano la encontramos en la iniciativa de viviendas Compartidas de FUNDOWN. Su objetivo fundamental es que existan espacios de convivencia entre personas con discapacidad y voluntarios, en su mayoría estudiantes universitarios, para desarrollar una escuela de vida y aprendizaje mutuo. La semana pasada tuve la oportunidad de visitar el Centro de Promoción de la Autonomía Personal situado en el Cabezo de Torres, una magnífica experiencia que va a contribuir a mejorar la calidad de vida de los usuarios, así como la de muchos inmigrantes universitarios a través del voluntariado social -la mayoría procedentes de Latinoamérica- que apenas subsisten en nuestro país en busca de una oportunidad para sobrevivir a la escasez de medios y otras condiciones adversas. Un programa que recoge el testigo de muchas organizaciones que han luchado para acabar con las condiciones tan indignas en las que vivían estas personas con otras capacidades, ocultas en casa muchas de ellas, personas para las que ha resultado un avance en su calidad de vida el tener una vivienda digna y oportunidades laborales.

Mari Luz y Antonio, los protagonistas de la canción de Víctor Manuel, siguen juntos 46 años después. Mari Luz ya tiene 70 años y recuerda como si fuera hoy cómo conoció al amor de su vida: Trabajábamos en la fábrica. Yo era costurera y cocinera y él carpintero. Así nos conocimos… y nos enamoramos. Pero el amor no distingue. Queríamos casarnos como cualquier otra pareja. Y no fue sencillo. Al principio nos tachaban de locos, era algo desaconsejable, que dos personas con discapacidad tuvieran derecho a una vida juntos, incluso que pudieran tener sexo, dijo Mari Luz. Tuvieron que viajar con el cura del centro al arzobispado de Córdoba para declarar su amor ante el obispo para que les dejara casarse.

Durante todos estos años Antonio ha trabajado en el campo, escondido del mundo para que no le vieran. Pero él ha seguido mirando a Mariluz con el mismo amor que ella despertó y que el tiempo y sus ganas de seguir juntos ha alimentado.

Seguro que a Mari Luz y a Antonio les habría encantado pasar sus primeros años en una vivienda compartida de las que me enseñó Pedro en el Cabezo de Torres. Por cierto, Antonio ya tiene 75 años y el Alzheimer ya está empezando a hacerse notar. Las personas con discapacidad intelectual tienen los mismos problemas (¿y los mismos derechos?) de salud mental que el resto de la población, pero se manifiestan mucho antes y de forma distinta, tal y como se concluyó en el I Congreso Nacional de Salud Mental de Personas Mayores organizado la semana pasada por CERMI y la Fundación Atalaya del Grupo GINSO de la mano de HEFAME, el Colegio Oficial de Farmacéuticos y el Gobierno de la CARM. Un buen ejemplo de alianzas público-privadas.

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